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Cerebros ‘desorganizados’ por madres cocainómanas

Cerebros ‘desorganizados’ por madres cocainómanas

Que consumir cocaína durante el embarazo no era positivo para los futuros recién nacidos no es ninguna novedad pero, hasta ahora, se desconocía el papel exacto que tenía en los bebés. Gracias a la última tecnología de diagnóstico por imagen y a la voluntad de un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la University of North Carolina (EEUU), esto ha dejado de ser un misterio. No solo se confirma el papel negativo de la droga sobre el desarrollo fetal, sino que se identifica dónde hace más daño: en la amígdala prefrontal y en la red neuronal ahí situada.

Se trata de una vía que tiene un importante papel en la regulación del arousal, término científico para describir la atención y la activación. El trabajo que la droga hace en el cerebro de los recién nacidos lo que hace en las vidas de muchos de sus usuarios: desorganizarlo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo una resonancia magnética generación en 152 bebés. De ellos, 45 habían tenido exposición prenatal a la cocaína, 43 a otras drogas y 64 no se habían expuesto a ninguna de estas sustancias.

Todos los hijos de madres que se habían drogado mostraban alteraciones en la organización funcional del cerebro, pero los de madres cocainómanas iban más allá. Uno de los autores principales, Wei Gao, explica a EL MUNDO que esto no significa que la cocaína sea más dañina que otras drogas. «Puede deberse a las diferentes vías de acción de las drogas y que otras tengan un mayor impacto sobre otras áreas del cerebro», comenta.

Las implicaciones prácticas de este estudio están claras para los autores y pasan por más estudios similares. El objetivo sería buscar con las resonancias magnéticas biomarcadores objetivos para la identificación de riesgos en los recién nacidos.

Porque aunque el estudio no ha llegado tan lejos, se sabe que esta desorganización cerebral puede tener implicaciones en el comportamiento de los menores. De hecho, Gao adelanta algunas observaciones que aún no han sido publicadas: «Tenemos resultados preliminares de un estudio piloto con los mismos niños a los tres meses de edad y hemos observado peores resultados en pruebas cognitivas y motoras, aunque hacen falta más trabajos», concluye.

notinucleo.com