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Primero fue Oxchuc, ahora Ixtapa y mañana quién sabe…
Y es que los malos ejemplos cunden como reguero de pólvora.
Estamos hablando de las inconformidades post-electorales generadas por los perdedores que no saben reconocer su derrota.
Éstos han asumido acciones violentas aun cuando las autoridades y en su caso hasta los tribunales dieron su veredicto final en tiempo y forma.
En el caso de Oxchuc, como se informó oportunamente, se dieron agresiones y hasta secuestros.