Ayer le dimos la bienvenida a la primavera, considerada como la estación más bonita del año.
Sin embargo, a diferencia de años anteriores, en vino acompañada de fuertes vientos causados por el cambio climático y el calentamiento global que a su vez son consecuencia de la deforestación y los incendios forestales
Y es que tan solo en lo que va de la actual temporada de estiaje y hasta el pasado fin de semana en Tuxtla Gutiérrez, iban 130 incendios de pastizales, mientras que en el resto del estado las autoridades de protección civil habían contabilizado 66 incendios, con 538 hectáreas siniestradas y pérdidas cuantiosas de arbolado adulto, de renuevo, arbustos, etc.
Pero ayer al mediodía, la carretera costera en el tramo Pijijiapan-Mapastepec, fue cerrada precisamente porque se presentó un voraz e incontrolable incendio de pastizales que provocó que cientos de automovilistas y camioneros se quedaran varados durante más de una hora.
Lo anterior es una muestra de que nuestras autoridades encargadas de la prevención no están cumpliendo con su deber, a pesar de que año con año reciben cantidades millonarias para tal fin.
Es lamentable que mientras las zonas arboladas se queman, el centro estatal de control de incendios forestales y los centros regionales de control, todavía se encuentran impartiendo pláticas preventivas a los habitantes del campo.
Los 1,460 combatientes de los tres niveles de gobierno que según la propia dependencia asegura que se encuentran en los 36 municipios más vulnerables del estado, están rebasados por las conflagraciones que se dan a diestra y siniestra.
Por lo tanto, con seguridad en materia de prevención y combate a incendios forestales algo está fallando. Por eso, la primavera llegó con la furia de fuertes tolvaneras que en nada favorecen a la salud, el bienestar y la alegría de la población chiapaneca.
Hasta el siguiente comentario.