Recientemente hablábamos con optimismo porque todo hacía indicar que el conflicto magisterial estaba llegando a su fin.
Sin embargo, de un momento a otro, volvió la obstrucción de las vías de comunicación, aunque hay que reconocer que algunas nunca fuera liberadas, y “la guerra” de declaraciones cobró mayor fuerza.
La postura de la CNTE en voz de pedro Gómez Bahamaca, nos recordó la frase bíblica del “ojo por ojo, diente por diente” cuando señaló que “por cada maestro que muera, morirá un político”.
Mientras que José Luis Escobar, de la comisión de prensa de la sección 7 de la CNTE, negó que sean maestros quienes están bloqueando los tramos carreteros y pidiendo dinero, y enfatizó que “son grupos de choque” y que el gobierno los tiene bien identificados.
Por su parte, secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, después de lamentar el daño que se ha causado a la población, reiteró su disposición al diálogo para buscar puntos de acuerdo, pero advirtió que “en una negociación no puede ser todo o nada”.
La realidad es que la tensión social parece haberse adueñado de nuestra vida cotidiana, por lo que hoy más que nunca nos conviene recordar que “la esperanza muere al último” y que solo nos queda esperar a que todo vuelva a la normalidad…