El próximo año concluyen sus gestiones los 122 presidentes municipales y la mayoría dejaran herencias millonarias a quienes los sustituyan en esas figuras después de las elecciones del 18.
Muchos quizá sacaran boleto directo para irse una temporada al amate por malos manejos en los recursos públicos.
Y es que apenas en noviembre pasado fueron sancionados 108 de los 122 alcaldes por no haber entregado la cuenta pública municipal en tiempo y forma.
Las multas ascendieron a 500 salarios mínimos desde el alcalde, síndico y tesorero.
Otros de plano tienen que seguir cargando a cuestas las herencias que les dejaron sus antecesores y apechugar las deudas como es el caso de Cintalapa donde dos alcaldes firmaron compromisos económicos que no han sido subsanados desde hace 6 años, no por capricho, sino porque los montos son sumamente altos y de plano no tienen conque pagar.
Hay otros como el de San Juan Chamula que deben hasta la risa pues adeuda a los extrabajadores del ayuntamiento 13 quincenas.
Lo delicado del asunto, es que no hay para cuando nuestros alcaldes dejen cuentas sanas a las comunas que les permitan sacar adelante a los municipios y no destinar casi todo el presupuesto para pagar adeudos y adeudos que se han convertido en barriles sin fondo.
Muchos, le digo, tienen que cargar a cuestas las herencias millonarias, otros dejaran quizás en la banca rota a los ayuntamientos por carecer de dos dedos en la frente para administrar adecuadamente los recursos públicos, todo por nombrar a sus compadres y amigos como administradores y tesoreros…