En medio de tanto berrinche de todas las partes, finalmente los 236 normalistas que fueron detenidos por vandalismo puro, fueron liberados.
Y decimos que en medio de berrinches, porque lo mismo se enojaron algunos de los papás de estos jóvenes al darse cuenta en que andan metidos sus hijos, como aquellos que les gano el corazón y se les hizo injusto que se los hayan llevado a la fiscalía, muy a pesar de que saben perfectamente que estaban cometiendo un delito.
El lunes, vandalizaron la empresa Coca-Cola, donde destruyeron vehículos.
El martes, en Ocozocoautla, hicieron lo propio en una tienda OXXO.
El miércoles descansaron, pero el jueves, arremetieron contra empresas privadas para robar y secuestrar camiones y mercancías, sin olvidar el daño a trabajadores, empleados, choferes y ciudadanía que fue afectada directamente por los normalistas.
Esto provocó que los sectores de la sociedad exigieran al gobierno aplicar a ley, deteniendo a los normalistas.
La reacción de sus compañeros fue bloquear por varias horas el libramiento norte de la capital del estado sin importar las afectaciones a la ciudadanía.
Vino entonces la decisión salomónica, aplicada con las bondades que hoy otorga el nuevo sistema de justicia: dejarlos en libertad.
Todos continuarán el proceso de investigación en la calle… pero fueron apercibidos por el ministerio público para que comparezcan cuando sean citados a la práctica de diligencias; a no obstaculizar la investigación; y abstenerse de molestar a las víctimas.
Así la historia y así los hechos… pero cuando entonces entenderán que una cosa es protestar y manifestarse en santa paz y otra muy distinta, vandalizar portando bombas molotov y cometiendo delitos como daños, robo con violencia y pandillerismo…