Para quienes se dedican a los repartos, este viernes tuvieron que parar labores o incluso incrementar sus precios, ya que andar sobre dos ruedas es más riesgoso e incluso en algunos casos imposible, Robert González se dedica a este giro y señala que gran parte de sus clientes son trabajadores de dependencias y oficinas al oriente de la capital, por lo que esta mañana no pudo circular ante la baja demanda y el riesgo que esto implica.
“Nos vemos afectados económicamente cuando épocas de lluvia, aparte de que se cierran muchas vialidades, hay muchos hoyos, hay alcantarillas abiertas, hay corrientes fuertes, hay muchos riesgos que corremos nosotros cuando están los días lluviosos, tenemos que buscar otras alternativas, en mi caso tengo un puesto de comida, entonces aprovecho para para estar ahí, organizarme bien, ver mi moto y que todo mi negocio salga bien, esas son alternativas que yo busco, para mis demás compañeros, desgraciadamente el trabajo de Didi es lo único que tienen para para poder generar ingresos”
Por eso, muchos compañeros deciden arriesgarse y por ello aumentan sus costos, en su caso, prefiere resguardarse, además de que la calidad de los alimentos entregados suele verse afectada cuando se mojan o dañan los empaques.
“Hemos llegado a la conclusión que en días lluviosos podemos subir la cuota de entrega, pero también tomamos en cuenta el bolsillo tanto de del cliente como de la persona que nos contrata no, el cliente, restaurante y quien nos contrata el servicio, normalmente los pedidos oscilan entre los 50, 70 pesos en moto y cuando ya se cargan otros productos de mayor volumen ya se cobra un poquito más”
Esto aunado a que la mayoría de repartidores no cuentan con seguridad social ni otras prestaciones, por lo que vale la pena tenerles paciencia y ser generosos con la propina cuando las condiciones son adversas.
Informa: Alejandra Orozco Ardines