De acuerdo con cifras oficiales, 7 de cada 10 personas han sufrido algún tipo de abuso sexual, problema grave entre los menores de 15 años, asimismo, se estima que 5 de cada 10 niños y 6 de cada 10 niñas lo han sufrido, por lo que resulta importante saber detectar este tipo de casos.
“Siendo niños normales y de pronto presentarse como niños muy introvertidos con dificultad para relacionarse con algunas personas, o también hay momentos en los que el niño te dice, ya no quiero ir con esta persona, entonces, tomar en cuenta sus comentarios, sus observaciones para poder ver qué está pasando”
La psicoterapeuta Mónica Argüello, señaló que, en la mayoría de los casos, el abusador es un familiar, amigo o uno de los padres, por lo que resulta fundamental llevar una terapia después del abuso, de lo contrario, las víctimas pueden sufrir graves secuelas a largo plazo, como ansiedad, estrés crónico, intento de suicidio, desórdenes alimenticios o conductas sexuales compulsivas, entre otros
“La psicoterapia es como un bastón que va a tener la persona mientras su pierna sana. En este caso, que son las emociones y que no es el cuerpo físico, el que está dañado, aunque a veces sí, también requiere un acompañamiento de un profesional que lleve de la mano a este niño, a esta niña y a su familia a superar esta situación tan terrible”
Aunque la cultura de la denuncia se ha fortalecido, todavía es insuficiente y apenas se conoce la punta del iceberg, sin contar los casos que no se denuncian ya sea por ahorrarse un largo trámite, los prejuicios de la sociedad o las arraigadas costumbres en zonas indígenas, sin embargo, es urgente acabar con el tabú de señalar a la víctima y proteger al agresor.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines