De junio a enero, diversas especies de tortuga arriban a las playas chiapanecas para depositar sus huevos y reproducirse, periodo que coincide también con periodos vacacionales como el actual, por lo que autoridades piden a visitantes y locales respetar a estas especies, así como este ecosistema, que es un área natural protegida, señaló su director, Roberto Escalante López.
“El santuario no solo es un destino turístico muy conocido en Chiapas a nivel nacional e internacional, sino también es un área natural protegida, hay un decreto que establece la misma ley como santuario específicamente para la protección y conservación de las tortugas marinas, en este caso de la tortuga golfina que es la especie que más llega a anidar en este sitio”.
Sin embargo, esta no es la única especie que elige este destino como sitio de desove, también otras llegan en menor medida, destacando la importancia ecológica de este recinto.
“Ahí nos llegan a desovar tres especies, principalmente la golfina, la laúd de vez en cuando, cada dos años, tres años, uno o dos nidos, la tortuga negra, a veces llega la carey pero nada más a alimentarse y luego continúa a su hábitat, por lo cual no solo es eso sino también es el trabajo social que tenemos que hacer con los grupos locales, con la gente que habita en Puerto Arista pero también con la gente que llega, que es más la gente que visita que la gente que vive ahí, por lo tanto tenemos que ser corresponsables”.
Por ello, recomendaron a quienes visiten la playa llevarse todos sus desechos para depositarlos en sitios adecuados, respetar los nidos, y sobre todo en la noche, no usar flashes para no desorientar a los ejemplares, además de que se implementan patrullajes para protegerlas del saqueo de huevos, que es ilegal y quien sea sorprendido puede pasar años en prisión.
Finalmente, comentaron que este 21 y 22 de agosto se realizará el 5to Festival del Mar y la Tortuga, que combina actividades culturales, artísticas y de sensibilización para proteger a esta y otras especies de la reserva.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines