Aunque actualmente hombres y mujeres hacen un trabajo en conjunto para preservar las lenguas y tradiciones indígenas, históricamente han sido las mujeres quienes en los espacios privados como la cocina y los cuidados se han encargado de transmitirla, señaló Katia Alejandra González, promotora de la lengua tsotstil para hablantes con desplazamiento lingüístico.
“El primer acercamiento que tienen muchas infancias a poder seguir hablando la lengua en contextos que no son dentro de sus casas, son las escuelas preescolares y es primordial que sean las docentes quienes también puedan transmitir esta normalización del uso de la lengua en espacios fuera del hogar. Entonces creo que las mujeres han tenido una historia de lucha y resistencia por la que sus hijos no se han discriminados por hablar a la lengua y ahorita existe una reivindicación precisamente para poder normalizar el que una niña o un niño pueda tener incluso un nombre en una lengua originaria sin ser discriminado”
La ilustradora, de ascendencia tsotsil y zoque, consideró primordial seguir conservando estos rasgos de la cultura, porque mucho del conocimiento que existe en el mundo no está reflejado en las lenguas hegemónicas, como el inglés o el español, y adentrarse en la lengua originaria, brinda conceptos mucho más ricos para desplegar todo un imaginario y una realidad que a veces con el español no basta.
“Creo que poder darle a las infancias la posibilidad de moverse entre su lengua originaria y también con la lengua español, hace que el niño pueda tener una visión del mundo mucho más amplia, que también pueda haber incluso un poco más de comprensión hacia el otro, o sea, no es indispensable, no viene por default, digamos por hablar en una lengua, pero sí es cierto que permite tener mucho mayor comprensibilidad de la relación humano-naturaleza y también de muchas otras cosas, como de justicia social o el intercambio y la convivencia desde el respeto con el otro”
Finalmente, señaló que incluso antes del 94, más mujeres originales empezaron a ocupar espacios públicos, no solo a nivel político, sino cinematográfico, de pintura, en la docencia, brindando más oportunidades a las actuales generaciones de realizarse en muchos aspectos, a la par de seguir conservando lo propio.
Notinucleo / Alejandra Orozco Ardines