En el año 2018, la vida de Elena Lobatón dio un giro inesperado: luego de detectarse una bolita en el seno derecho, acude al médico, le hacen estudios y le detectan cáncer de mama etapa 2, entonces comienza el tratamiento y las cirugías necesarias para combatir la enfermedad.
“Se procede a hacerme una operación para retirarme el tumor y posteriormente una segunda operación para retirar ganglios, para evitar que hubiera una posible invasión hacia otros órganos, aquí yo creo que el mensaje que va para todos, lo que podemos transmitir los que ya transitamos este recorrido es que cuando te dan esta noticia te impacta, te impacta muchísimo en todos los sentidos, emocionalmente, te decae totalmente porque cuando oímos la palabra cáncer en lo primero que pensamos, es en la muerte”.
Ahora que voltea hacia atrás, en el marco del Día mundial de lucha contra el cáncer de mama, ve todo el recorrido que ha pasado, donde primero tuvo que sufrir y llorar la noticia, pero después aclarar la mente para ver cuál es el proceso más adecuado a seguir, pues hay alternativas para poder vivir.
“En cuanto a mí, como persona, como madre de familia, como una persona trabajadora, pues obviamente también esos son otros dos pensamientos fuertes que vinieron a mi mente, que me cimbraron muchísimo porque mis hijos estaban muy pequeños y en lo primero que uno piensa es los voy a dejar solos, cómo le van a hacer para salir a adelante en la vida sin mí, etcétera. Entonces sí, es una cosa emocional, por eso decía al principio muy fuerte. Y por otro lado, te pones a pensar también en tu trabajo, en tu trabajo, te van a dar permiso, no te van a dar permiso, qué va a pasar con mi trabajo, que tanto yo he luchado por salir adelante, en mi profesión y para que ahorita con esta enfermedad, todo se desmorone”.
Elena es maestra de francés, y afortunadamente, tanto en su trabajo como en su familia y su círculo más cercano, han sido un pilar importante para su recuperación, que marca la diferencia entre superar o no este padecimiento.
“Las mujeres debemos contar con una tribu, le digo yo, esa tribu que no te abandona, ese entorno que también te cura, porque yo digo que esta enfermedad, una parte, te lo cura la medicina, te lo atiende la medicina. Otra parte, eres tú, es la actitud que tú pongas a este reto. Y por último es tu entorno. Tus amigos, tu trabajo, tu familia, que es ahora sí, lo más importante, teniendo todos esos apoyos, realmente uno lo sobrelleva de la mejor manera”.
Luego de las operaciones, ciclos de quimioterapia y radiaciones, pasando los cinco años entró en una etapa de remisión, en la que actualmente se mantiene, sana, libre de cáncer y haciéndose chequeos periódicos, y es que el cáncer de mama no es sinónimo de muerte, sino de lucha que se puede superar cuando son tan grandes las ganas de vivir.
Para Notinúcleo, Alejandra Orozco Ardines