Perder una sola cabeza de ganado por robo puede representar un golpe de hasta 35 mil pesos para un productor chiapaneco, sin contar los gastos posteriores para denunciar, trasladarse y reforzar la vigilancia de sus animales.
El abigeato continúa siendo una preocupación para pequeños, medianos y grandes productores de Chiapas. Aunque se reconoce el trabajo de las autoridades para contenerlo, ganaderos señalan que el problema persiste.
El impacto puede ser todavía mayor para quienes cuentan con pocos animales, pues detrás de cada cabeza existen gastos de alimentación, cuidado y mantenimiento. De acuerdo con el productor, incluso se han presentado casos de personas que terminan dejando la actividad.
Las zonas con ganadería extensiva presentan condiciones que pueden facilitar el robo debido a la distancia entre los animales y sus propietarios o encargados.
Ante esta situación, algunos productores han recurrido a esquemas de vigilancia entre vecinos y recorridos constantes en ranchos y potreros, medidas que también significan invertir en personal, tiempo y combustible.
Además, mantener identificado y documentado al ganado resulta fundamental al momento de presentar una denuncia.
Los productores piden a las autoridades mantener el apoyo al sector ganadero y facilitar la atención y los procedimientos para quienes acuden a denunciar un robo.
Porque para una familia dedicada a esta actividad, el abigeato no significa únicamente perder un animal: representa perder parte de una inversión construida con meses e incluso años de trabajo.
Notinúcleo / Víctor Pérez