La combinación de las condiciones peligrosas de la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal y las fallas en los protocolos de seguridad quedó bajo cuestionamiento tras el accidente múltiple del sábado, que dejó víctimas mortales y decenas de personas afectadas.
Marco Antonio Sánchez Guerrero, titular del Instituto de Bomberos del Estado de Chiapas, señaló que después del primer percance no se establecieron los protocolos necesarios para evitar un segundo accidente, una omisión que puso en evidencia la importancia de asegurar la zona y prevenir nuevos impactos mientras se atiende una emergencia.
Hasta el momento, el accidente ha dejado tres personas fallecidas, entre ellas un bombero, 14 lesionados y 14 vehículos involucrados. Sánchez Guerrero lamentó lo ocurrido y exhortó a los automovilistas a extremar precauciones al transitar por esta vía.
La autopista, de 46.5 kilómetros de longitud, atraviesa una zona montañosa y cuenta con descensos pronunciados que pueden propiciar velocidades superiores a los 110 kilómetros por hora. El exceso de velocidad, las fallas mecánicas, las curvas cerradas y las maniobras imprudentes para rebasar son factores que elevan el riesgo de accidentes graves.
A estas condiciones se suma la preocupación por la señalización y las medidas de prevención en una carretera donde advertir oportunamente sobre un accidente puede ser determinante para evitar una tragedia mayor.
La vía, concesionada a Autopistas del Sureste y fundamental para la conexión turística y comercial entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, es conocida como la Carretera de la Muerte por la gravedad de los accidentes registrados.
Notinúcleo / Issa Maldonado