Ante la falta de lluvias, productores de Chiapas están cambiando la manera de trabajar sus parcelas para conservar humedad y mantener vivas sus cosechas.
Una de las estrategias es dejar de quemar y remover la tierra. Los residuos de las propias plantas permanecen en el suelo y funcionan como una cobertura natural que ayuda a retener el agua disponible.
La estrategia se complementa con el sistema de Milpa Intercalada con Árboles Frutales, conocido como MIAF.
En una misma parcela conviven maíces criollos, frijol, calabaza, guayaba, limón persa, chayote, guanábana, caña y yuca, entre otros productos.
La diversidad busca que los campesinos no dependan de un solo cultivo y aprovechen mejor las condiciones de la tierra.
La adaptación responde a un problema que ya puede observarse directamente en las cosechas. Por ejemplo, hay chirimoyas y calabazas que alcanzaron la maduración, pero no crecieron como normalmente lo hacen debido a la falta de agua.
Menores cosechas también podrían terminar repercutiendo fuera de las parcelas.
Frente a temporadas cada vez más difíciles, algunos productores chiapanecos están apostando por conservar humedad, eliminar las quemas, utilizar abonos orgánicos y diversificar sus cultivos.
Estrategias que buscan que, aun cuando falte la lluvia, la tierra pueda seguir produciendo y el campo chiapaneco tenga mayores herramientas para adaptarse.
Notinúcleo / Víctor Pérez