Entre lágrimas, flores blancas y los gritos de “¡Justicia!” y “¡Ni una más!”, familiares, amigos y habitantes de Ostuacán, despidieron a Ariana Scarlett, de 12 años, y a su abuelita, Miriam Cruz, víctimas de feminicidio.
Durante una caminata, habitantes exigieron justicia para que estos crímenes de violencia de género no queden impunes y denunciaron retrasos en las labores de búsqueda. Aseguran que fueron los propios pobladores quienes recorrieron la zona durante tres días hasta localizar a la menor.
El lunes 19 de octubre, Ariana y Miriam salieron de su domicilio rumbo a un rancho cercano, pero no regresaron. Ante su desaparición, sus familiares comenzaron a buscarlas y solicitaron ayuda a la población.
El 20 de octubre, pobladores localizaron sin vida a Miriam Cruz Alpuche cerca de un arroyo. Su cuerpo presentaba signos de violencia y estaba cubierto con bolsas negras y una lona.
Tras el hallazgo, la búsqueda se concentró en encontrar a Ariana. Habitantes de Tanchichal y de comunidades cercanas recorrieron caminos y terrenos de difícil acceso, pero durante los primeros días no lograron dar con su paradero.
Fue hasta la mañana del viernes 23 de octubre cuando la niña fue localizada sin vida cerca de un arroyo, a unos 600 metros del sitio donde habían encontrado a su abuelita.
Este sábado, ambas fueron despedidas en medio del dolor de sus familiares y de la indignación de una comunidad que exige justicia. Hasta el momento, no hay personas detenidas por estos hechos.
Miriam y Ariana compartían mucho más que un vínculo de abuela y nieta: el amor por el campo, los animales y la vida rodeada de naturaleza.
Hoy, esa historia queda marcada por un doble feminicidio que arrebató sus vidas y que aún no encuentran justicia.
Notinúcleo / Issa Maldonado