Lo que parecía quedar en la memoria, hoy ya es una realidad: palaperos de Puerto Madero, celebran la reactivación del proyecto de la Plaza Madero, que durante seis años, fue un cascarón negro, quemado frente al mar.
En 2020 el fuego se la llevó. Y desde entonces, nadie la tocó, y fue un foco de delincuencia, varillas oxidadas y 36 familias que se negaron a irse.
Que siguieron vendiendo como pudieron, con lonas, con mesas prestadas, con el apoyo de papeleros y vecinos, aguantando ventas al 60 por ciento, pero sin perder el ánimo.
“Han sido años muy complejos”, dice Alonso Campero Montes, presidente de los restauranteros y prestadores de servicios. Su voz no es de queja, es de resistencia.
Hoy, por primera vez en seis años, hay un proyecto para volver a empezar.
El proyecto de reconstrucción por fin fue validado. Serán 36 locales arreglados. 36 familias que recuperarán su lugar de trabajo.
No es solo cemento. Es la posibilidad de volver a recibir bien al que llega.
Al turismo guatemalteco que cruza cada fin de semana, al que baja de los cruceros de Puerto Chiapas y busca un pescado frente al mar, al tapachulteco que quiere volver a pasear sin miedo.
“Se reactivará la economía, pero sobre todo vamos a recuperar nuestra imagen, nuestra dignidad. Lo que tanta falta nos hace”, dice Alonso.
Y esta vez, sus locatarios están decididos a no dejar que se vuelva a apagar.
Notinúcleo / Pamela Hernández