A mitad de la semana que acabamos de concluir, se celebró por primera vez el día internacional de conservación del ecosistema de manglares promovido por la oficina de naciones unidas para la educación, la ciencia y la cultura.
Pero ¿qué es un manglar? Es un tipo de vegetación cercana al mar pero que crece en la desembocadura de cursos de agua dulce de las costas.
Su nombre proviene de la palabra mangrove, una mezcla de vocablos alemán, francés e inglés.
Su importancia entre muchas otras:
Se forma de árboles tolerantes a la sal.
Alta productividad de materia orgánica.
Suple de humedad a la atmósfera.
Son pulmones del medio ambiente.
Contiene una gran variedad de recursos acuáticos y terrestres.
Y sobre todo, protege contra la erosión, las marejadas, tormentas y huracanes.
Sin embargo, en nuestra costa chiapaneca, de acuerdo con denuncias periodísticas de las cuáles hemos dado cuenta, la población que carece de conciencia del cuidado del medio ambiente y por la ambición de llevarse unos centavos a la bosa, están acabando con los manglares cuyos árboles los cortan para postes o para leña.
No saben que solos, como está ocurriendo con la destrucción de los bosques y selvas, están acercándose a la muerte. No saben que “solo después que el último árbol sea cortado, se darán que no se puede comer el dinero…”