Esta semana el magisterio se enfila al día número 80 del paro que mantiene la coordinadora radicalizando sus acciones para presionar al gobierno y eche abajo la reforma educativa.
Pero sus métodos de lucha no solo han dejado pérdidas económicas, pues la semana pasada la gota que derramó el vaso fue la reacción de un ciudadano que no soportó más las consecuencias de las movilizaciones y agredió físicamente a un profesor ante su impotencia de no poder transitar libremente.
Pero mientras que los acuerdos avanzan en las mesas de negociación de la secretaría de gobernación, los profesores tendrán que dar un respiro a la sociedad para evitar enfrentamientos frente al alargamiento de la lucha magisterial.
Tales escenarios en nada abonan a la civilidad, pues la violencia solo genera más violencia y los docentes deben coadyuvar a ello…