La explotación y el trabajo infantil no son nuevos ni se acabará mientras las instancias que tienen bajo su responsabilidad atender este problema no cumplan cabalmente con su cometido…
La UNICEF, organismo de la organización de naciones unidas que entre sus obligaciones está: la defensa de los derechos de los niños y contribuir a su desarrollo, no ha logrado hasta hoy su objetivo…
De ahí que en México, por ejemplo, según cifras del INEGI, hay 2 millones y medio de niños, de entre 5 y 17 años que trabajan en condiciones muy por debajo de lo permitido por las leyes laborales. El 45.9 por ciento realiza actividades económicas pero no recibe remuneración alguna; el 28.4 por ciento obtiene un salario, y solo el 1.2 por ciento percibe más de un salario mínimo.
En Chiapas, tenemos a los menores centroamericanos empleados en las fincas cafetaleras, pero lo más grave y que merece un análisis profundo y una atención especial, son los “niños-canguro” y aquellos que son alquilados por la cantidad de 700 pesos semanales por sus propios padres y que vemos a diario y a todas horas en los cruceros de las calles de las principales ciudades.
Estos infantes proceden de los altos, particularmente de los municipios Chenalhó, Larráinzar, San Juan Chamula y Zinacantán, entre otros.
Hasta ahora no hay autoridad que, en serio, quiera intervenir y jalar el hilo de la madeja de esta problemática social, que tiene más trascendencia de lo que a simple vista podemos observar.
Estos casos de esclavitud moderna, es una asignatura pendiente para los tres niveles de gobierno que se hacen omisos, cierran los ojos y se tapan los oídos porque así conviene a sus intereses…
Hasta el siguiente comentario.