Primero fue la SAGARPA y ahora la Comisión Federal de Electricidad, la que se encuentra en el ojo del huracán por incumplir sus compromisos con la sociedad.
Este escenario mantiene suspendida la obra de la hidroeléctrica Chicoasén II.
Resulta que ejidatarios de Chicoasén denunciaron a la Comisión Federal de Electricidad de haberles tomado el pelo por el incumplimiento en el pago de tierras que desde hace dos años mantiene en vilo a 98 familias a quienes se les prometió en una primera instancia, la renta de sus terrenos y posteriormente el pago total de sus propiedades para la edificación de la presa Chicoasén II.
Señalan que tanto la Comisión Federal de Electricidad como la empresa Omega, solo les dieron atole con el dedo al solo finiquitarles un año de renta de sus tierras, sin que hasta el momento se haya concretado el procedimiento de expropiación.
De ese tamaño están las cosas, bien dicen que fincar en terreno ajeno siempre sale más caro y eso se ha convertido en una dolorosa piedrita en el zapato para quienes tienen a su cargo esta importante obra en la que se invierten 5 mil 500 millones de pesos, de los cuales solo se destinó 3 millones de pesos para el adelanto a los ejidatarios, pero es la hora que ni siquiera existe el avalúo de las 105 hectáreas ocupadas.
¿Sabrán de todo esto los altos mandos de la Comisión Federal de Electricidad en la Ciudad de México?
Bien haría el Congreso de la Unión acompañada de la Auditoria Superior de la Federación, revisar con lupa cada uno de los procedimientos empleados en esta magna obra que se supone permitiría impulsar el desarrollo de la región en términos económicos y sociales, a ver si de esa forma se pone orden y se reactiva el proyecto que a usted y a mí nos está costando mucho dinero, vía nuestros impuestos…