Estamos en pleno evento comercial del año denominado “el Buen Fin”
Se trata de ofertas y descuentos en los principales artículos para el hogar y compras a plazo sin intereses.
Esta celebración en nuestro país tiene lugar desde el año 2011 por iniciativa del gobierno federal en coordinación con organizaciones del sector empresarial para “reactivar la economía”.
Se realiza desde entonces, una semana antes del día de la revolución mexicana, aunque esta vez se pasaron de la fecha.
Desde luego que como casi todo lo que se practica en México, no es original, sino una copia de lo que se hace en otros países; en este caso, en los Estados Unidos en donde tiene muchos años que celebran el black friday (viernes negro) que se lleva a cabo una semana después del “día de acción de gracias”.
Ahora bien, los beneficios para los consumidores no son iguales. En el vecino país del norte, ofertan descuentos de hasta 70 por ciento. Aquí, pocas ofertas son reales, otras son simuladas y algunas previamente reetiquetadas.
Por tanto, las utilidades son diametralmente opuestas entre México y Estados Unidos. Tan solo en 2012, aquí las ganancias fueron de 148 mil millones de pesos y allá de 60 mil millones de dólares, algo así como 780 mil millones pesos.
Por otra parte, en México solo pueden aprovechar esta promoción los burócratas federales a quienes se les adelanta parte de su aguinaldo en la primera quincena de noviembre, los trabajadores restantes solo se quedan mirando “como el chinito”, con una sensación de frustración…
A eso hay que agregar que hay estados de la república en crisis, en donde no hay circulante y hasta desestabilización social. Son entidades pobres con gobernantes ricos e insensibles. De modo que el buen fin, solo es bueno para unos cuantos…