Tal parece que las cosas en Chenalhó se complican todos los días, muy a pesar de que Miguel Ángel Sántiz Álvarez se salió con la suya y se convirtió en presidente municipal, por la vía de la violencia y el chantaje tras haber ordenado el secuestro del presidente del congreso del estado, Eduardo Ramírez Aguilar y del diputado Carlos Penagos.
No conforme con haber logrado su cometido por la vía de la violencia, organizo una fiesta para festejar su arribo a la presidencia municipal y se dio el lujo de distribuir bebidas alcohólicas a todos sus amigos, pues el chiste, era justamente celebrar su triunfo.
Pero como todos sabemos, Miguel Ángel Sántiz Álvarez, carece de experiencia política y no midió las consecuencias al provocar un enfrentamiento entre sus seguidores y el equipo de trabajo de la señora Rosa Pérez Pérez, la expresidenta.
En la gresca, dos personas muy cercanas al nuevo alcalde, hicieron disparos, hiriendo a varios de los asistentes, una de esas balas mato a una jovencita de 12 años de edad.
Hoy Chenalhó se encuentra en un momento verdaderamente dramático y peligroso a manos de un presidente municipal que solo responde a los intereses de los caciques de la región, quien para lograr sus fines, es capaz de cualquier cosa, como ya quedo demostrado, utilizando la violencia, como lo hizo el mes pasado a las afueras del congreso del estado.
Pero, ¿hasta dónde se van a permitir los atropellos de este presidente municipal?
¿Cuántos muertos y heridos más se necesitan para separarlo del cargo y consignarlo ante las autoridades?
No hay que olvidar que en Chenalhó aún no cierran las heridas de Acteal…
Hasta el siguiente comentario.