Las compras de pánico no conducen a nada.
Las cantidades en existencia de mercancía de diversa índole o los combustibles, en su caso, son las mismas.
Es una acción desesperada que se justifica por la abundancia de noticias o rumores en relación con la posible escasez ante el escenario magisterial.
Desde el pasado martes, la población empezó a especular con las redes sociales o con los comentarios de boca en boca… y no es para menos, pues se trata de los alimentos y de los artículos la canasta básica.
Todos sabemos que durante más de un mes la CNTE, aparte de mantenerse en plantón, intentó en numerosas ocasiones impedir el paso en las principales vías de comunicación y el gobierno se los impidió utilizando las fuerzas federales para garantizar el libre tránsito y los derechos de la ciudadanía.
Sin embargo, a partir de los hechos violentos en Nochixtlán, Oaxaca, con los resultados ya conocidos, surgieron de inmediato los organismos no gubernamentales nacionales y extranjeros que están ansiosos siempre de movimientos sociales como éstos, para protestar y hacerse notar.
Entonces el gobierno dejó de utilizar la fuerza pública y estableció la mesa de negociaciones, cuyos diálogos no están agotados, pero no han sido suficientes para suspender las movilizaciones.
Hoy, la molestia de la población es generalizada y no encuentra a quien culpar; las opiniones se dividen: unos arremeten contra los manifestantes porque se están excediendo y otros contra las autoridades que no intervienen.
Sin embargo, la experiencia de los últimos días, nos obliga a concluir que: si el gobierno no actúa, es ineficiente y si actúa, es represor. Total, ni lo uno ni lo otro satisface…