Vaya que quienes coordinaron y ejecutaron la operación saqueo en diversas partes del país cumplieron su cometido de agitar las aguas so pretexto del incremento al precio de los combustibles, la tortilla, el transporte, el gas Lp y una gran lista de insumos que se encarecieron de la noche a la mañana o mejor dicho, en unas cuantas horas tras el gasolinazo de año nuevo.
Indudablemente quienes orquestaron los escenarios de disturbios, robos, actos de rapiña y violencia, sabían perfectamente los alcances de su maquiavélico plan al movilizar a miles de personas con los resultados de todos ya conocidos.
Muchos incluso utilizaron las redes sociales con el sitio denominado mercado libre o las estaciones de radio piratas en diversas regiones del estado para utilizar a la gente en tales expresiones delincuenciales obteniendo sustanciales ganancias en tiendas departamentales, de abarrotes, zapaterías y otros giros comerciales.
Los diversos sectores de la sociedad han reprobado enérgicamente los hechos de violencia en Tapachula y Huixtla de las últimas horas donde hicieron participar a personas de todas de las edades y sexos, aprovechando el sentimiento de enojo por el alza de precios.
El mismo modus operandi prevaleció en Chiapas, Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Hidalgo, Quintana Roo, Puebla y Tabasco donde a rio revuelto, ganancia de pescadores de quienes están moviendo peligrosamente los hilos.
Si bien es cierto que existen motivos de disgusto de la población por el tema económico, coincidimos en que estas no son las formas de llevar a cabo las protestas sociales pues quieren ver a nuestro país es un estado fallido y de enfrentamientos a través de estos capítulos de robo, pandillerismo y saqueos de comercios, pero después de esto, ¿qué sigue en este plan maquiavélico?…