Cada 21 de septiembre, la comunidad internacional conmemora el Día del Alzheimer, una fecha clave para visibilizar la que es considerada una de las mayores crisis de salud pública y demencia del siglo XXI, en Chiapas, al igual que en el resto del país, el incremento en la esperanza de vida ha traído consigo un aumento en los padecimientos neuro degenerativos, evidenciando una realidad marcada por retos de diagnóstico, estigma social y un gran peso sobre los cuidadores primarios.
La neuróloga Miriam Jiménez, confirma que, de acuerdo con cifras de organismos de salud y asociaciones civiles, los primeros indicios del Alzheimer como los olvidos frecuentes, la desorientación temporal o los cambios repentinos de conducta suelen confundirse de manera errónea con el proceso natural del envejecimiento.
En Chiapas, este fenómeno provoca un severo subdiagnóstico, lo que retrasa la atención médica especializada. Los especialistas insisten en que un diagnóstico oportuno no frena la enfermedad, pero sí permite abrir opciones vitales de tratamiento farmacológico y no farmacológico, brindando a los pacientes y a sus familias un margen de planeación y mejor calidad de vida.
Ante las limitaciones en la infraestructura pública geriátrica y neurológica, agrupaciones locales como la Asociación Chiapaneca de Alzheimer han asumido un papel fundamental en el estado. A través de iniciativas de concientización, talleres educativos y campañas solidarias de insumos para pacientes de bajos recursos, estas organizaciones buscan visibilizar una problemática que va más allá del paciente.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo