Hoy termina el horario de verano, con el retraso de una hora en las manecillas del reloj.
Una acción simple pero que conlleva toda una complejidad porque hay que volverse a adaptar a la rutina diaria.
El fideicomiso para el ahorro de energía eléctrica, da cuentas alegres, cuando se señala que se evitó la emisión de 468 mil toneladas de bióxido de carbono, principal contaminante del efecto invernadero.
Será el sereno, y se podrá hablar de muchas bondades del horario de verano que inicia en abril y concluye en octubre, pero a la población le sigue costando acostumbrarse.
Y eso que desde hace 20 años, el gobierno de México decretó estos cambios.
Hoy que entramos al horario de invierno, no hay mucho problema, pero en abril cuando hay que adelantarlo, sí hay un trastorno del cual todo mundo se queja, porque sencillamente para que los niños vayan a la escuela o los adultos al trabajo, hay que levantarse más temprano y viajar a obscuras.
Así que las autoridades seguirán diciendo “misa” con sus cifras sobre “ahorros” y otras “bondades” que la ciudadanía no percibe ni disfruta.
Por eso, mientras llega abril del próximo año, disfrutemos del “horario de Dios…”