En el Mercado 5 de Mayo, la música, los colores y las actividades llenan los pasillos para celebrar un espacio que durante años ha sido corazón del comercio local. Sin embargo, más allá de la alegría, hay historias que resisten al paso del tiempo.
Una de ellas es la de María Bermúdez, quien a sus 80 años continúa vendiendo, aunque ya no puede caminar por sí sola. Desde 1975, ha sido testigo de la transformación del mercado, recordando con nostalgia aquellos días en que el lugar se llenaba de vida y las familias acudían a comprar sin preocupación por los precios.
comparte su familia, quienes hoy la apoyan para mantener abierto el local de sandalias que junto a su esposo, ya fallecido, inició con esfuerzo y dedicación.
Con el paso de los años, los costos han aumentado, algunos locales han cerrado y el flujo de clientes ha disminuido. Aun así, Doña María no pierde la esperanza de que las nuevas generaciones vuelvan a mirar hacia los mercados tradicionales.
Su historia es reflejo de muchas otras: adultos mayores que han dedicado su vida al comercio local y que hoy, con ayuda de sus familias, siguen luchando por mantener vivo un legado.
En medio de la celebración, nos recuerdan que los mercados no solo venden productos, también guardan historia, esfuerzo y raíces.
Para Notinucleo Víctor Pérez