Dos potentes sismos sacudieron Venezuela y provocaron una tragedia de gran magnitud, dejando al menos 164 personas fallecidas y 971 heridas, de acuerdo con el balance oficial difundido por las autoridades. Los terremotos, de magnitud superior a 7 grados, ocurrieron con pocos segundos de diferencia y causaron el colapso de edificios, daños en infraestructura y escenas de pánico en distintas regiones del país.
La zona más afectada fue el estado de La Guaira, donde decenas de inmuebles se derrumbaron y los equipos de emergencia continúan realizando labores de búsqueda y rescate entre los escombros. Las autoridades declararon la región como zona de desastre y advirtieron que el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas debido a la magnitud de los daños y a la existencia de miles de personas desaparecidas o incomunicadas.
Además de los daños materiales, los sismos provocaron interrupciones en servicios básicos, problemas de comunicación y una fuerte presión sobre hospitales y cuerpos de rescate. Diversos países han expresado su solidaridad y ofrecido ayuda humanitaria, mientras continúan las evaluaciones para determinar el impacto total de uno de los desastres naturales más graves que ha enfrentado Venezuela en las últimas décadas.