Cerca de 50 mil bomberos y elementos de emergencia participan en el combate de los incendios forestales que afectan distintas regiones de Indonesia. La temporada seca se ha presentado con mayor intensidad y duración de lo habitual, lo que ha incrementado el riesgo de nuevos incendios. Las autoridades consideran que el fenómeno de El Niño ha contribuido a generar las condiciones de sequía que favorecen la propagación de las llamas.
Uno de los puntos afectados es el Parque Nacional Bromo Tengger Semeru, en Java Oriental, donde el fuego ha consumido alrededor de 743 hectáreas de pastizales, vegetación y flores protegidas de edelweiss. Las llamas también llegaron a Penanjakan, uno de los principales miradores del monte Bromo, por lo que las autoridades decidieron cerrar temporalmente el parque. Hasta el momento no se han reportado personas heridas ni evacuaciones.
La situación también es complicada en la provincia de Jambi, donde fueron desplegados cerca de 6 mil bomberos. Las labores de extinción enfrentan obstáculos como la falta de agua, los terrenos pantanosos, el difícil acceso y los fuertes vientos, por lo que se ha recurrido al apoyo de helicópteros. Además, se han registrado incendios en zonas de turberas de Riau, Jambi y Sumatra del Sur, así como en distintas áreas de Kalimantan.
La magnitud del problema queda reflejada en las cifras del Ministerio de Silvicultura, que reportó más de 107 mil hectáreas afectadas por incendios entre enero y junio de 2026, el doble de la superficie quemada durante todo 2023. La agencia meteorológica BMKG advirtió que agosto y septiembre podrían concentrar el mayor riesgo de incendios debido a la intensidad de la temporada seca. Ante estas condiciones, las autoridades mantienen los operativos de emergencia, aunque incluso alternativas como la siembra de nubes no han podido aplicarse por la falta de condiciones meteorológicas adecuadas.