Corea del Norte declaró el estado de máxima vigilancia ante la llegada del tifón Bavi, que amenaza con provocar fuertes lluvias, vientos intensos e inundaciones en distintas regiones del país. El líder Kim Jong Un ordenó a las autoridades y a la población adoptar medidas preventivas para reducir al máximo los daños que pudiera ocasionar el fenómeno meteorológico.
De acuerdo con los pronósticos oficiales, el tifón perderá intensidad antes de ingresar al territorio norcoreano, aunque aún se esperan precipitaciones significativas y ráfagas de viento que podrían afectar principalmente las zonas costeras y las regiones del centro y sur del país. Las autoridades meteorológicas emitieron alertas para mantener informada a la población sobre la evolución del sistema.
El gobierno indicó que todos los funcionarios y trabajadores deben permanecer atentos y coordinar acciones para proteger a la población, la infraestructura y las áreas agrícolas. Corea del Norte suele ser especialmente vulnerable a los desastres naturales debido a las limitaciones de su infraestructura y a la fragilidad de su economía, lo que incrementa el riesgo de pérdidas humanas y materiales.
Mientras tanto, el tifón también ha generado afectaciones en otros países de la región. En Corea del Sur, las lluvias intensas provocaron inundaciones, evacuaciones y la desaparición de una persona, mientras que las autoridades mantienen el monitoreo constante del fenómeno y continúan emitiendo alertas para prevenir nuevos incidentes.