Apenas cursan la primaria y ya tuvieron su primer acercamiento al alcohol. En Chiapas, 10.9 por ciento de los estudiantes de este nivel educativo reconoce haber probado bebidas alcohólicas al menos una vez; es decir, uno de cada nueve alumnos.
El dato forma parte de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes, y evidencia que el acercamiento a las bebidas alcohólicas ocurre desde edades cada vez más tempranas, incluso antes de la adolescencia.
El consumo durante la infancia representa un factor de riesgo debido a que el organismo y el cerebro de niñas y niños aún se encuentran en desarrollo. La edad de inicio también puede influir en los patrones de consumo que se presentan durante la adolescencia y la vida adulta.
Especialistas en salud pública advierten que tener contacto con el alcohol a edades tempranas puede incrementar la probabilidad de desarrollar un consumo problemático posteriormente.
Además, beber durante la infancia puede relacionarse con accidentes, afectaciones en el rendimiento escolar, problemas de conducta y otros riesgos para el desarrollo físico, emocional y social de los menores.
Por ello, resulta primordial cuidar el entorno social en el que se desarrolla la niñez y evitar que tengan un acceso temprano a las bebidas alcohólicas.
La convivencia frecuente con bebidas alcohólicas dentro de la familia o círculos sociales también puede favorecer su normalización y facilitar el acceso de los menores a estas sustancias.
El consumo a estas edades también obliga a mirar de cerca los espacios donde niñas y niños tienen su primer contacto con el alcohol, desde el hogar hasta los círculos sociales en los que conviven.
Notinúcleo / Issa Maldonado