Durante la época de invierno, el trastorno depresivo suele incrementar en un 10 por ciento, especialistas señalan que esto tiene un origen biológico y se conoce como depresión invernal o trastorno afectivo estacional.
“A diferencia de la depresión mayor u otros tipos de depresión, la depresión estacional se refiere a que se da al cambio de estación o al descenso de luz natural, la luz solar. Hay un cambio en la estación en cuanto a digamos que al aumento, disminución de la luz. Y eso afecta a las personas en el sentido de que están recibiendo menos luz y el cerebro responde a este estímulo de menos luz natural, considerando que neurológicamente ese humano necesita la luz para poder vivir y para estar en ciertos estados de ánimo. Entonces, hay un aumento considerable y a diferencia de la depresión, en el trastorno de depresión se da específicamente al cambio de estación”.
En la mayoría de las personas, también influye el cómo se sienten ante el cambio de estación, pero estos casos aumentan si tienes un cuadro de depresión o ansiedad, por ello es recomendable monitorear si aparecen señales de alarma.
“Los síntomas en este aumento estacional es la tristeza, la ansiedad, el vacío, retraerse socialmente, o sea, si no lo hacías regularmente y empiezas a hacerlo al cambio de estación, entonces estamos hablando del trastorno afectivo estacional. Estar atentos de sentimientos de desesperanza o pensamientos pesimistas, pérdida de interés, no sentir placer en pasatiempos o actividades, tener menos energía o estar más fatigados”.
Ante este panorama, es recomendable acudir a terapia, cuidar más tus hábitos, no dejar de hacer ejercicio, y recargarse de luz solar en momentos soleados del día, para que sea menos negativo el impacto a la salud mental.
Notinúcleo Alejandra Orozco Ardines