Pueblos enteros quedaron inundados y numerosas comunidades permanecen sin electricidad tras el paso del tifón Fung-wong, que salió de Filipinas este lunes 10 de noviembre después de dejar cinco muertos y desplazar a más de un millón de personas.
Fung-wong arremetió la noche del domingo contra la costa este del archipiélago como un “supertifón”, y arrancó árboles e inundó comunidades enteras. Tocó tierra pocos días después de que el tifón Kalmaegi golpeara las islas centrales de Filipinas, dejando al menos 224 muertos.
Las tareas de limpieza comenzaron hoy mismo, desde la provincia norteña de Cagayan hasta la golpeada isla de Catanduanes, más de mil kilómetros al sur. El jefe provincial de rescate de Cagayan, Rueli Rapsing, dijo a la AFP que inundaciones repentinas en la provincia vecina de Apayao causaron el desbordamiento del río Chico, obligando a los pobladores a buscar sitios elevados.
Más de 5.000 personas habían sido evacuadas antes de que se desbordara el río Cagayan en la pequeña ciudad de Tuguegarao, que quedó “bajo el agua”, según Rapsing. En la provincia de Aurora, donde Fung-wong tocó tierra, el rescatista Geofry Parrocha dijo que estaban evaluando los daños.
Fung-wong se dirige ahora a Taiwán, donde deberá descargar lluvias torrenciales en el norte y este, anticipó la Administración Meteorológica Central de la isla. Se espera que descargue 350 milímetros de lluvia en un período de 24 horas, indicó a AFP el meteorólogo Lee Kuan-ting.
Cerca de 5 mil personas serán evacuadas en tres pueblos del condado oriental de Hualien, según el funcionario gubernamental Lee Kuan-ting. Esos pueblos se encuentran cerca de una barrera lacustre que se rompió en septiembre y mató a 19 personas durante las intensas lluvias causadas por el supertifón Ragasa.