A 53 años de la muerte de Germán Valdés, mejor conocido como Tin Tan, su legado continúa vigente como una de las figuras más importantes de la Época de Oro del cine mexicano. Además de destacar como actor y comediante, brilló como cantante y actor de doblaje, dejando su voz en clásicos animados como Los Aristogatos y El Libro de la Selva, además de protagonizar más de un centenar de producciones cinematográficas.
Tin Tan falleció el 29 de junio de 1973, a los 57 años, a causa de un cáncer de páncreas, enfermedad agravada por complicaciones derivadas de una hepatitis que le provocó cirrosis hepática. Su muerte marcó el final de una de las trayectorias más influyentes de la comedia mexicana, aunque su estilo y carisma siguen siendo referencia para nuevas generaciones de artistas y espectadores.
Respecto a su herencia, con el paso del tiempo surgieron diversas versiones sobre el destino de sus bienes. Sin embargo, el actor dejó un testamento en el que estableció que sus pertenencias serían para su esposa, Rosalba, y sus hijos Rosalía y Carlos, quienes eran menores de edad al momento de su fallecimiento. Más allá del aspecto económico, su mayor legado permanece en su contribución al cine, la música y el doblaje mexicano.