El consumo anual de refrescos en Chiapas alcanza los 821.25 litros por persona, es decir, más de dos litros diarios, lo que convierte al estado en el de mayor consumo per cápita de bebidas azucaradas en el mundo.
Autoridades sanitarias y especialistas advierten que esta ingesta excesiva está directamente relacionada con una creciente epidemia de enfermedades crónicas en la región.
En abril de 2024, el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, en colaboración con el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR), documentó que la diabetes mellitus se mantiene como la principal causa de muerte en el estado durante la última década.
Además, profesionales de la salud han reportado un aumento significativo en complicaciones derivadas del consumo crónico de azúcar, como amputaciones, insuficiencia renal, y otros padecimientos vinculados.
En Chiapas, el problema es aún más complejo. La población indígena, que representa una parte importante del estado, enfrenta tasas elevadas de anemia, parasitosis, Enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diabetes, problemas que se agravan por el consumo frecuente de refrescos. En varias comunidades, estas bebidas incluso han sido incorporadas a rituales religiosos, lo que ha reforzado su arraigo cultural y dificulta su regulación.
Ante este panorama, organizaciones civiles como El Poder del Consumidor y el Consejo Consultivo de Evaluación del Sistema de Consumo (CCESC) demandan acciones urgentes. Entre sus propuestas destacan:
• Declarar a las bebidas azucaradas como productos de riesgo sanitario.
• Aumentar impuestos a refrescos y bebidas con alto contenido de azúcar.
• Regular la publicidad y etiquetado de estos productos.
• Garantizar el acceso universal al agua potable, especialmente en comunidades rurales e indígenas.
Informa: Issa Maldonado