Según el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Educación del CONEVAL, el 21 por ciento de las escuelas de educación básica carece de agua potable, la desigualdad es todavía mayor en las primarias indígenas, donde la proporción alcanzó 4 de cada 10, sin embargo, tener agua no permite conocer por completo si llega todos los días, si tiene la calidad necesaria, señaló Alberto Hernández, responsable de incidencia del programa Agua Segura de Cántaro Azul.
“Una escuela puede tener tinacos, cisternas, sanitarios, o lavamanos, y a pesar de ello, puede quedarse sin agua durante la jornada, lo que implica usar estos servicios de forma insalubre, e incluso, suspender actividades, el reto no solamente es construir más infraestructura, es garantizar su uso, mantenimiento y reparación de servicios de agua, saneamiento e higiene en las escuelas, esto forma parte del derecho a una educación de calidad”
En Chiapas, la brecha es mayor, donde de acuerdo con el mismo estudio, solo el 40 por ciento de los centros de educación básica y media superior contaba simultáneamente con electricidad, agua potable, instalaciones para lavado de manos y sanitarios, lo que refleja una crisis hídrica más amplia, por ello, implementan desde 2015 el Programa Agua Segura en Escuelas, que ofrece una experiencia concreta para observar qué ocurre entre la instalación de infraestructura y el acceso efectivo a agua segura, saneamiento e higiene.
“Este programa se adapta a las necesidades y condiciones de cada plantel, incorporando captación de lluvia, almacenamiento, sistemas de desinfección y puntos de acceso al agua para que esté al alcance de todos y todas las estudiantes, además de acciones relacionadas al saneamiento e higiene, el programa no termina cuando se instala un sistema, estudiantes, docentes, familias y autoridades escolares participan en Comités de Ambientes Escolares Saludables, aprenden a monitorear la calidad del agua, identificar fallas en sus sistemas y fortalecer el uso, la operación y el mantenimiento de la infraestructura WASH escolar”
Con base en sus experiencias en escuelas de San Juan Chamula o Teopisca, poco a poco han ido mejorando los sistemas de agua potable, sin embargo, el reto aún es grande, pues señalan que hace falta infraestructura adaptada a cada contexto, garantía de calidad y disponibilidad del agua, planes de mantenimiento, monitoreo y recursos asignados, la participación escolar y responsabilidades institucionales claras.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines