Más allá de ser un pasatiempo de estrategia y silencio, el ajedrez ha trascendido las fronteras del tablero para convertirse en una herramienta de transformación social y educativa en el estado de Chiapas.
En este 2026, diversas iniciativas impulsadas por instituciones educativas, organizaciones civiles y asociaciones deportivas posicionan al “deporte de la ciencia” como un motor primordial para potenciar las habilidades mentales, la disciplina y la convivencia pacífica en niñas, niños y jóvenes chiapanecos.
José Carlos Morales, docente de profesión y especialista en el juego de ajedrez, aseguró que la práctica temprana del ajedrez estimula de manera directa funciones cognitivas superiores. Lejos de las aulas tradicionales, mover las piezas blancas y negras exige un ejercicio profundo de análisis.
Es una lucha constante que ha mantenido para que los niños, niñas y jóvenes dejen de utilizar un poco la tecnología y utilicen el ajedrez como método de aprendizaje, cada jugada obliga al cerebro a calcular consecuencias a corto y largo plazo, enseñando a los jóvenes a tomar decisiones bajo presión y a resolver problemas complejos de manera lógica.
En Chiapas, el impacto de esta disciplina no se limita a las élites deportivas. Durante los últimos meses de este 2026, torneos de gran envergadura como la Gran Copa Chiapas Jaguar de Ajedrez en Tapachula, competencias interescolares y circuitos promovidos por asociaciones civiles, han llevado los tableros a plazas públicas, municipios rurales y centros comunitarios.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo