En la actualidad se han incrementado los reportes y denuncias sobre la discriminación o señalamientos por estereotipos, que han reputando casos de situaciones de riesgo, como aumento de actividades suicidas en jóvenes entre los 20 a 29 años, que pone en una alerta total a las autoridades municipales y estatales.
Sin embargo, la discriminación también afecta al adulto mayor, en donde en muchas ocasiones se utiliza un lenguaje edadista, refiriéndose a este sector como “abuelito” o “viejito”, hecho que genera problemas psicológicos o de estrés a este grupo vulnerable.
Carlos García, médico especialista psiquiatra, asegura que situaciones en las que otras personas hablan o toman decisiones por los adultos mayores sin consultarles principalmente de los hijos mayores, es una práctica que puede invisibilizar sus opiniones y limitar su participación, la toma de decisión del adulto mayor se va minimizando, provocando una discriminación total, generada por su propia familia.
Aunque el edadismo se expresa de manera habitual y en ocasiones como forma de demostrar cariño, este tipo de frases refuerza la idea de que las capacidades de una persona están determinadas de manera exclusiva por su edad.
La prevención de la violencia hacia este sector, añadió, requiere también reconocer su capacidad para decidir sobre su propia vida, escuchar sus necesidades y garantizar que participen en los asuntos que les afectan.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo