Expertos señalan que más del 66% de la población vive en condiciones de pobreza y que los pueblos indígenas son los más afectados.
Chiapas sigue encabezando las cifras de pobreza en México. Según datos recientes del INEGI, más de seis de cada diez chiapanecos viven en esta condición, y tres de cada diez en pobreza extrema. Un panorama que no solo refleja falta de ingresos, sino también carencias sociales profundas.
GILBERTO RUIZ CÁCERES / CONSULTOR INDEPENDIENTE DE ECONOMÍA
Pero la pobreza, advierte el especialista, no solo significa carecer de dinero. Se trata de un fenómeno más complejo que impacta en la salud, la educación y las oportunidades de desarrollo.
“La pobreza va más allá de no tener el dinero suficiente para adquirir las necesidades básicas. Cuando hablamos de pobreza extrema hablamos de que la persona no tiene ni el dinero para comprar la canasta básica, mucho menos para cubrir satisfactores que van más allá del alimento. Sin acceso a una vivienda digna o a los servicios de salud se genera una cascada de situaciones que impide volver productivas a esas personas y los mete en un círculo de pobreza. Como no tienen alimentación adecuada, sus capacidades intelectuales se ven mermadas, no alcanzan niveles de estudios que les permitan otros ingresos y se vuelve un ciclo permanente”.
Otro factor que incide en la pobreza en Chiapas es la composición social del estado. Los pueblos originarios son los más vulnerables frente a la falta de oportunidades.
“En Chiapas, muchos de los grupos que están en el mayor segmento de vulnerabilidad son los pueblos indígenas. Estos pueblos, muchas veces por estar insertos en sus usos y costumbres, no se dan la oportunidad de buscar nuevas alternativas que la modernidad aplica para poder entrar a espacios diferentes y mejorar sus condiciones de vida”.
El especialista también propone que la salida no dependa únicamente de los apoyos gubernamentales, sino de la organización colectiva para transformar el futuro.
“No se trata solo de quedarnos con los beneficios que el Estado brinda, sino de integrarse, trabajar en colectivos, sumar capacidades y fuerza de trabajo para convertirlo en recursos que puedan transformar a las comunidades. Pero además, dar el paso hacia situaciones más estables en la fuerza laboral, que les permitan mejores condiciones de vida”.
La pobreza en Chiapas continúa siendo un reto estructural que requiere no solo programas de asistencia, sino cambios profundos en educación, salud y desarrollo económico. Un problema histórico que aún espera soluciones sostenibles.
Para Notinucleo Daniela Grajales