La situación de aprender, procesar información o interactuar de manera distinta en un salón de clases tradicional suele convertirse en una prueba de obstáculos constante. En Chiapas, niñas, niños y jóvenes con condiciones como el Trastorno del Espectro Autista, Déficit de Atención e Hiperactividad, dislexia u otras formas de neurodivergencia, se enfrentan a un sistema educativo que avanza lento frente a la urgencia de la inclusión real.
Walter González, psicólogo pediatra y especialistas en trastornos del desarrollo en Chiapas, aseguró que uno de los mayores retos señalados por especialistas y familias en el estado es la escasa y a veces nula preparación que recibe el magisterio frente a la neurodivergencia.
Si bien existen esfuerzos institucionales y cursos esporádicos impulsados por la Secretaría de Educación Estatal, gran parte de los profesores frente a grupo reconoce que carece de herramientas pedagógicas efectivas para adaptar sus contenidos.
Muchos docentes terminan costeando de su propio bolsillo diplomados o talleres en instituciones privadas para entender cómo canalizar a un alumno con TDAH o TEA. Sin esta formación, las aulas corren el riesgo de volverse espacios hostiles donde el estudiante con un desarrollo neurológico atípico es catalogado erróneamente como “indisciplinado” o “flojo”.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo