En los últimos meses, el panorama de los servicios financieros en Chiapas ha experimentado modificaciones silenciosas pero profundas. La tendencia nacional hacia la digitalización de la banca ha comenzado a materializarse de forma tangible en el estado y su capital, con el cierre paulatino de sucursales físicas y el retiro de cajeros automáticos en diversas zonas urbanas y comerciales.
Esta reestructuración, impulsada por las instituciones bancarias bajo el argumento de migrar hacia operaciones digitales y aplicaciones móviles, está encendiendo alertas entre sectores comerciales, turísticos y ciudadanos que todavía dependen fuertemente del dinero en efectivo y de la atención presencial.
Carlos Vázquez, especialista en economía local, advierte que el retiro o la no renovación de contratos en cajeros automáticos descentralizados, aquellos ubicados fuera de plazas comerciales o sucursales, genera inconvenientes severos.
Los usuarios se ven obligados a recorrer mayores distancias, gastar en pasajes y enfrentar largas filas en los puntos que continúan operando. Ante este escenario, recomienda a la ciudadanía planificar con antelación sus movimientos financieros, priorizar el uso de corresponsales bancarios como tiendas de conveniencia y farmacias para operaciones básicas y mantenerse informados sobre los canales oficiales de sus bancos para evitar contratiempos ante una tendencia que, va en aumento con la reducción o cierre de instituciones bancarias.
Por su parte, la banca comercial argumenta que el uso de la tecnología, las transferencias electrónicas y los pagos mediante códigos QR o tarjetas, reducen la necesidad de espacios físicos. Sin embargo, en un estado como Chiapas, donde los contrastes sociales y económicos son profundos y donde amplias regiones enfrentan retos de conectividad a internet y baja bancarización, la supresión de ventanillas ensancha la brecha de exclusión financiera.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo