La inversión pública destinada a la educación en América Latina y el Caribe disminuyó entre 2019 y 2022, de acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). En 21 países de la región, la proporción del gasto público destinada a educación pasó de 14 por ciento en 2019 a 12.9 por ciento en 2022, lo que refleja un debilitamiento de los recursos disponibles para el sector educativo.
El informe señala que en 2022 la inversión promedio fue de 2 mil 478 dólares por persona en edad escolar, una cantidad considerablemente menor a la registrada en otras regiones del mundo. Esta diferencia representa un desafío para los países latinoamericanos, ya que deben aumentar los recursos destinados a la educación y, al mismo tiempo, garantizar que sean distribuidos de manera equitativa y utilizados de forma eficiente.
La reducción del gasto público también tiene consecuencias para las familias, que terminan absorbiendo una parte importante de los costos educativos. Según el reporte, en los países de ingresos medios bajos los gobiernos cubren en promedio 54 por ciento del financiamiento educativo, mientras que los hogares aportan 43.9 por ciento. En los países de mayores ingresos, la participación de las familias es menor.
La Cepal destaca que aumentar el presupuesto educativo es necesario, especialmente en los países que históricamente han invertido poco por estudiante, pero señala que el dinero por sí solo no garantiza mejores resultados. Por ello, propone combinar una mayor inversión con una mejor asignación de los recursos, considerando necesidades como materiales escolares, formación y salarios docentes, infraestructura, transporte y conectividad digital.