La reciente erupción del volcán de Fuego en Guatemala llegó a su fin tras aproximadamente 50 horas de intensa actividad, informó el Instituto Nacional de Vulcanología. Durante el fenómeno se registraron expulsiones de lava, gases y ceniza, lo que obligó a las autoridades a evacuar de manera preventiva a más de mil 700 personas que habitan en comunidades cercanas al coloso.
Ante la disminución visible de la actividad volcánica, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) autorizó el regreso de los habitantes a sus hogares. Incluso, algunas familias habían decidido volver de forma voluntaria antes del anuncio oficial, al considerar que las condiciones eran más seguras.
Aunque la erupción terminó, los especialistas advirtieron que todavía existen riesgos debido a posibles avalanchas de material volcánico y a la dispersión de ceniza, por lo que recomendaron mantener medidas de precaución, especialmente para las operaciones del tráfico aéreo en la zona.
Las autoridades guatemaltecas informaron que, hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños estructurales. El volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros de la capital, es el más activo de Centroamérica y continúa bajo vigilancia permanente para detectar cualquier cambio en su comportamiento.