México figura entre los países de América Latina que enfrentarán los mayores efectos por la caída de la natalidad, de acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El organismo advierte que la disminución sostenida de los nacimientos modificará la estructura demográfica de la región y tendrá repercusiones en ámbitos como la educación, el mercado laboral y los sistemas de protección social.
El informe señala que, desde 2013, América Latina registra un descenso acelerado en el número de nacimientos y que actualmente al menos 13 países se encuentran por debajo de la tasa de reemplazo poblacional de 2.1 hijos por mujer. Entre las principales causas se encuentran el envejecimiento de la población, la urbanización, el mayor acceso a la educación, la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral y el cambio en los proyectos de vida de las nuevas generaciones.
La CEPAL también identifica factores económicos que influyen en la decisión de tener hijos, como las dificultades para acceder a una vivienda, la precariedad laboral, el alto costo de la crianza y los retos para conciliar la vida familiar con el trabajo. Estas condiciones han contribuido a que cada vez más personas retrasen la maternidad o paternidad, o decidan no tener descendencia.
Las proyecciones indican que México registrará una disminución de alrededor de 19.3 por ciento en el número de nacimientos hacia 2050, una cifra superior al promedio regional. Ante este panorama, la CEPAL considera necesario que los gobiernos diseñen políticas públicas que permitan responder a los cambios demográficos y aprovechar las oportunidades que surgirán de una población con una estructura de edad distinta.