En Chiapas, hay historias que no solo conmueven… inspiran. Madres de familia han decidido romper barreras y enfrentar con valentía los retos del autismo, una condición que, aseguran, no es una enfermedad, sino una forma distinta de percibir el mundo.
Con esfuerzo y determinación, muchas de ellas han abierto pequeños negocios: venta de comida, productos locales y artículos diversos que no solo representan un ingreso, sino también una oportunidad para sus hijos. Algunos niños participan en estas actividades, fortaleciendo su comunicación y desarrollo social, incluso cuando viven con condiciones como el TDAH.
Cada venta cuenta. Cada peso suma. Porque detrás de cada producto hay terapias que pagar, traslados que cubrir más de 100 pesos diarios en muchos casos y tratamientos que no pueden esperar.
A pesar de las dificultades, estas madres no se detienen. Con amor, convierten sus emprendimientos en herramientas de apoyo para que sus hijos tengan acceso a lo que necesitan: atención, acompañamiento y oportunidades.
Para Notinucleo Víctor Pérez