En Tuxtla Gutiérrez, comprar ropa de segunda mano dejó de estar relacionado únicamente con la ropa de paca. Los tianguis se han convertido en espacios donde las prendas se venden, intercambian y encuentran una segunda vida.
El ahorro sigue siendo uno de los principales motivos, pero no el único. La reutilización y una mayor preocupación por el impacto ambiental de la industria de la moda también han impulsado este tipo de consumo.
La tendencia forma parte de la llamada moda circular, un modelo que busca prolongar el uso de las prendas mediante la reventa, el intercambio y la reutilización.
En la capital chiapaneca, estos espacios han ganado presencia durante los últimos años, principalmente entre mujeres que buscan alternativas a las tiendas convencionales y a los precios de las grandes cadenas comerciales.
Mariana Araujo organiza tianguis en Tuxtla Gutiérrez desde hace cuatro años. Desde su experiencia, cada vez son más las personas interesadas en comprar, vender e intercambiar prendas, y el interés ya alcanza a consumidores de distintos sectores.
El fenómeno también ocurre en medio de una mayor preocupación por el impacto del fast fashion, modelo basado en la producción acelerada de prendas y en ciclos de consumo cada vez más cortos.
A nivel nacional, México se encuentra entre los mercados con mayor consumo de ropa de segunda mano. El 52 por ciento de los consumidores mexicanos compra prendas vintage o usadas, de acuerdo con datos sobre el mercado second hand, una proporción superior al promedio de América Latina y del mundo.
En Chiapas, los tianguis comienzan a reflejar ese cambio. Prendas que pasan de un clóset a otro encuentran nuevos compradores mientras crece el interés por intercambiar, revender y reutilizar.
La ropa usada dejó de ser el último recurso para convertirse en una elección. En Tuxtla, cada vez más personas están encontrando en los tianguis una forma de vestir diferente, gastar menos y escapar del ritmo acelerado de la moda.
Notinúcleo / Issa Maldonado