Detrás de una taza de café también existe el trabajo de mujeres que participan directamente en el campo, en la transformación del producto y ahora también en su comercialización.
En Cumbres del Triunfo, una iniciativa que trabaja con productores bajo prácticas de agricultura sustentable, las mujeres han comenzado a ocupar un papel cada vez más importante. Ya no solamente participan en las labores de cultivo, sino también en actividades administrativas, educación financiera y toma de decisiones.
Actualmente, el grupo está integrado por 30 productores de La Concordia y seis más de Mapastepec, de los cuales 12 son mujeres.
Sin embargo, para algunas de ellas todavía existen obstáculos. Uno de los principales es la falta de tenencia de la tierra a su nombre, una situación que puede limitar su participación y acceso a determinadas oportunidades dentro de la actividad agrícola.
Ante esto, la iniciativa ha buscado integrar a las mujeres a través de las unidades familiares, reconociendo también el papel de aquellas que son jefas de familia y participan directamente en la toma de decisiones.
Pero el trabajo de estas productoras no termina en el campo. Ellas también participan en la elaboración y comercialización de los productos, buscando que el café y otros productos naturales puedan llegar directamente a los consumidores.
Uno de los proyectos que actualmente impulsan es el café en su versión rosa, una iniciativa que combina la comercialización del producto con un mensaje de prevención y apoyo para mujeres que enfrentan situaciones relacionadas con el cáncer.
La campaña también ha encontrado respuesta entre los consumidores. La organización asegura que diferentes grupos y ciudadanos se han sumado a la iniciativa, buscando generar una mayor cultura de prevención.
Para estas mujeres, comercializar su propio café representa también una oportunidad para fortalecer su economía y hacer visible el trabajo que realizan dentro de sus comunidades.
La calidad del producto, explican, también forma parte de la propuesta. El café se trabaja a partir de la selección de cerezas maduras, buscando mantener una buena calidad en taza.
Así, cada bolsa de café que llega al consumidor representa algo más que un producto del campo: es también el trabajo de mujeres que buscan participar, capacitarse, generar ingresos y abrirse espacios dentro de una actividad que durante mucho tiempo estuvo principalmente asociada a los hombres.
Notinúcleo / Víctor Pérez