Las experiencias vividas en 1998 cuando las intensas lluvias provocaron una de las peores catástrofes naturales en la historia de Chiapas, o las del 2001, cuando el río sabinal y otros afluentes se desbordaron inundando un sector importante de la capital del estado o la devastación provocada por el huracán Stan en 2005, nos hablan del alto índice de peligrosidad con que nuestro estado recibe cada año la temporada de lluvias ya que hasta el momento, seguimos teniendo comunidades asentadas en zonas altamente peligrosas que se encuentran en los alrededores de laderas, ríos o arroyos, e incluso por debajo de la cota cero en la costa, es decir, aquellas que están por debajo del nivel medio del mar.
El aguacero del viernes, es una llamada de atención para que todos los presidentes municipales se pongan las pilas y lleven a cabo las tareas de prevención necesarias para evitar contingencias ocasionadas por la falta de desazolves en ríos o arroyos u otras medidas de prevención.
La historia tiene memoria pero la naturaleza no tiene palabra de honor, por lo que los alcaldes deberán ponerse a trabajar y salir de sus cómodas oficinas para vigilar personalmente, que se hayan cumplido con todos los trabajos que se requieren para prevenir una contingencia, de lo contrario, seguiremos llenando las estadísticas de damnificados, heridos y muertos por la negligencia de los servidores públicos, que en vez de cumplir con su trabajo, distraen su atención en otras cosas menos en el compromiso que tienen.
Ya bastantes alcaldes perezosos, omisos y hasta corruptos hay, que se han clavado el dinero destinado para la prevención de contingencias y a la hora, estiran la mano para que papá gobierno estatal o federal, les venga a resolver el problema.
Así que señores presidentes municipales, aquí les viene otra prueba de fuego…
Hasta el siguiente comentario.