La semana pasada Chiapa de Corzo y Huixtla fueron escenarios de actos vandálicos cuyos motivos de fondo deben investigarse y deslindar responsabilidades para que no queden en el olvido y menos impunes porque definitivamente sabemos ahora que no se trataron de movilizaciones para demandar algo concreto sino de acciones bien planeadas con fines políticos y muchas ganas de poner piedritas en el zapato utilizando la violencia como modus operandi sin importarles las consecuencias a terceros…
Lo de Chiapa de Corzo surgió a partir de un rumor en las redes sociales donde involucran a una regidora cuyo contenido movió las entrañas de los chiapacorceños que con toda la razón no concebían la idea de que sus principales monumentos fueran supuestamente privatizados o expropiados, según rezaba el rumor en redes sociales donde convocaban a la gente a oponerse y así lo hicieron de forma pacífica hasta que aparecieron los encapuchados de siempre, jóvenes armados con palos y bombas molotov quienes se enfrentaron con la policía, tomando como rehenes a policías federales y quemando vehículos oficiales.
Y en el caso de Huixtla, otro grupo de personas hicieron lo mismo la semana pasada para impedir un evento público bloqueando una avenida principal para también boicotearlo, armados con palos y varillas.
Solo que esta vez el propio gobernador se convenció de que algunos de sus funcionarios está haciendo mal las cosas, incluso los tacho de traicioneros.
Falta ahora que ponga orden y haga los ajustes necesarios para que las cosas se emparejen, pues como dijo, ya lo tienen a hasta la coronilla, así estamos todos como sociedad, hasta la coronilla por los abusos de quienes confunden la libertad con el libertinaje, de quienes piensan que con un garrote y una bomba molotov van a poner sobre la pared a la sociedad, pero ahora que las cosas ya quedaron más que claras, es momento de aplicar el estado de derecho contra quienes están haciendo las cosas a su entera gana, pisoteando a la población…