Continúa la emergencia en Chiapas por el terremoto, son momentos de poner hasta el último aliento para sacar adelante a las miles de familias damnificadas, las que perdieron todo en 88 segundos.
La solidaridad debe hacerse patente en todos los sectores, no son momentos para los caprichos y menos aún, para las ocurrencias.
La autoridad debe sancionar a quienes a quienes pretender pasar encima de la lógica que nos indica la emergencia que estamos viviendo, la acertada decisión de suspender hasta nuevo aviso las clases, les cayó como balde de agua fría a quienes pretendían tomar por asalto la plaza cívica de Tuxtla Gutiérrez para sabotear la ceremonia del grito de independencia y el desfile cívico militar o quienes en algunas escuelas privadas pretendía hace regresar a clases a los estudiante con tal de que le pagaran la colegiatura de este mes y no se quedaran como el perro de las 2 tortas, en especial aquellas instituciones que tienen severas averías y que corren el riesgo de no abrir sus puertas hasta que tengan la condiciones para ello.
El gobernador del estado y los alcaldes tienen el compromiso de cesar aquellos funcionarios que no están haciendo bien su trabajo, por cierto, ya asomaron sus cabezas los primeros que pensaban que se trababa de una emergencia menor y que no tomaron las cosas en serio.
Es hora de sumarnos todos, no hay cabida para simuladores y menos para quienes pretender presumir con sombrero ajeno.